lunes, 27 de diciembre de 2010

Relato: Presencia (I)

¡Hola!
Hoy empezamos la última semana del año 2010, ¿no estáis emocionad@s? Yo sí jejeje

En fin, el post de este último lunes de año va dedicado a un relato que escribí hace bastante, pero que hoy he encontrado y me gustaría compartir con vosotros. Si alguien me seguía de mi anterior blog, seguramente ya lo habrá leído, pero, sinceramente, en Palabras de terciopelo tengo más lectores que en el blog "viejo", así que... ahí va :)

Entró en la habitación y cerró la puerta. La calefacción estaba encendida desde hacía unas dos horas y se estaba realmente calentito. Se sentó en la cama y reemprendió la lectura del libro que le estaba ocupando todas las noches de esa última semana; le encantaba.

Pero su historia o su extraordinariedad no es su amor por la lectura, o para la escritura incluso; sino que era una chica que contaba con la presencia de alguien que no conocía. La notaba allí adonde iba. Era una sensación un poco extraña pero placentera muchas veces. Hacía que no se sintiera sola, se sentía siempre acompañada por ese algo que desconocía. A veces incluso le hablaba, le pedía que la ayudase en momentos difíciles, que la apoyara; y, aunque no respondiera, sabía que estaba allí y que la estaba escuchando.
Esa noche no era diferente a las otras, salvo porque había sabido que había aprobado un examen que daba por perdido, y no se olvidó de su acompañante invisible.
-Gracias por todo lo que has hecho por mí. Aunque no te vea sé que estás ahí, y que siempre estarás. No puedo hacer más que agradecértelo.
Apagó la luz y cerró los ojos. Pronto la atrapó el sueño sin saber que una lágrima se formaba en unos ojos azules que la observaban en la oscura estancia. 
Unos días después...

Acababa de despedirse de sus padres, que pasarían todo el fin de semana fuera. Ella se quedaba sola en casa porque tenía que estudiar; los exámenes finales estaban a la vuelta de la esquina, y no podía permitirse dos días de relax, porque sino después no volvería a estudiar. Se conocía muy bien.
Subió las escaleras de su casa dirección a su habitación con un escalofrío. Entró y dejó la puerta abierta. Miró la estancia: estaba todo lleno de papeles, y ni se preocupó en pensar cómo iba a dormir esa noche, porque había cierto tema que era de prioridad en ese momento.
-¿Quién eres? – preguntó, en medio de su habitación.
Hubo unos segundos de silencio, pero Nina, ese era su nombre, no se rindió y volvió a formular la pregunta. Esta vez tampoco obtuvo respuesta alguna, pero los papeles de encima de su cama se levantaron un poco, y ella no había movido ni un músculo.
-No tienes nada que temer; seguramente la que está más asustada de aquí soy yo. Como mínimo tú me ves.
Otro movimiento de papeles.
-¿Cuál es tu misión aquí? ¿Y por qué estás conmigo?
Nada.
-Por favor, necesito saber quién eres. ¿Creías que no te notaba? Siempre he sentido que hay alguien observándome y velando por mí. No soy tan egoísta como para no darme cuenta. Enséñame quién eres; lo necesito.
Fue entonces como, poco a poco, una figura femenina fue apareciendo delante de ella.
Continuará...

En fin, voy a hacer trabajos para la uni... T__T 

Un besazo ^3^

2 comentarios:

  1. Hola!
    Que precioso escribes espero leer cómo sigue
    besos"

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  2. Guauu, escribes muy bien Cris!! Voy a leer ahora mismo la segunda parte que me has dejado con la intriga,jejeje

    Un besazooooo

    ResponderEliminar

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